Sócrates: El tábano de Atenas
| Fecha y Lugar | 470 a.C. – 399 a.C. | Atenas, Grecia |
| Corriente filosófica | Filosofía Clásica / Giro Antropológico |
| Su Némesis | Los Sofistas (los filósofos que cobraban por enseñar a ganar debates aunque fuera con mentiras) |
El Salseo Histórico
Sócrates no escribió ni una sola línea porque decía que los libros no sabían responder a las preguntas; todo lo que sabemos de él es gracias a su alumno Platón. Era un tipo bastante feo, vestía siempre la misma túnica andrajosa y caminaba descalzo por la plaza pública de Atenas incordiando a los políticos y ciudadanos importantes con preguntas incómodas (por eso se autodenominó «el tábano de la ciudad», por lo pesado que era). Al final, a los poderosos les molestó tanto su manía de hacer pensar a los jóvenes que lo acusaron falsamente de corromper a la juventud y de no creer en los dioses oficiales. En lugar de huir, aceptó la condena a muerte y se tomó un vaso de cicuta (veneno) rodeado de sus discípulos.
Sus 3 Ideas Bomba
Por qué sigue importando hoy
Sócrates es el antídoto definitivo en la era de los «cuñados» de internet y los gurús de redes sociales que creen saber de todo. En un mundo lleno de polarización, donde todo el mundo grita verdades absolutas en vídeos de 15 segundos, la actitud de Sócrates nos enseña el valor de la humildad intelectual. Su «solo sé que no sé nada» no es cobardía, es el principio de la verdadera sabiduría. Nos invita a apagar el piloto automático, a dejar de tragarnos los discursos precocinados y a tener la valentía de hacer preguntas incómodas para descubrir la verdad por nosotros mismos.