Un ojo humano mirando de cerca una pantalla digital con datos flotando, representando el empirismo y la experiencia en la filosofia de Hume
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El algoritmo de la realidad: ¿Por qué das por hecho que mañana saldrá el sol?

Imagínate que llevas tres horas haciendo scroll en TikTok y, de repente, te das cuenta de una cosa: el algoritmo sabe perfectamente lo que te gusta. Si te quedas mirando tres vídeos de recetas de cocina seguidos, das por hecho que el cuarto vídeo va a ser de comida. Tu cerebro asume que, porque algo ha pasado muchas veces en el pasado, va a seguir pasando exactamente igual en el futuro.

Pero, si lo piensas fríamente, ¿tienes la certeza absoluta al 100% de que el próximo vídeo no será de astrofísica o de un gato bailando? No, no la tienes. Solo tienes una costumbre basada en lo que ya has visto.

Llevar esta sospecha al extremo más radical de la lógica es lo que hizo el filósofo escocés David Hume.

Si estás preparando la PAU de Filosofía, Hume es un autor imprescindible. Es el líder del Empirismo, la corriente filosófica que dice que nuestra mente es como un lienzo en blanco y que solo podemos aprender a través de la experiencia y de los sentidos. Hume vino a decir que muchas de las cosas que la ciencia y la filosofía daban por seguras son, en realidad, meras costumbres de nuestro cerebro. Vamos a destripar su teoría para que la domines en tu examen.

Impresiones e Ideas: Los dos niveles de tu mente

Para Hume, la mente humana no viene con «ideas de fábrica» (como decía Descartes con su racionalismo). Todo lo que tienes en la cabeza ha entrado por los ojos, los oídos o el tacto. Él divide el contenido de tu mente en dos tipos de conocimiento:

  • Las Impresiones: Es el conocimiento directo, en vivo y a todo color. Es lo que sientes justo en este momento. Por ejemplo, el calor que notas si acercas la mano al fuego, o el dolor si te quemas. Son intensas, vibrantes y reales.
  • Las Ideas: Es el recuerdo o la copia borrosa que queda en tu mente cuando la impresión ya ha desaparecido. Por ejemplo, acordarte al día siguiente de lo mucho que te dolió la quemadura. Las ideas siempre son menos intensas que las impresiones.

La regla de oro de Hume: Si una idea no viene de ninguna impresión real que hayas podido ver o tocar… entonces esa idea es falsa o te la estás inventando. Así de fácil.

El gran ataque de Hume: La crítica a la causa y efecto

Aquí es donde viene el plato fuerte de la PAU, la parte que hace que los correctores se froten las manos en los exámenes: la crítica al principio de causalidad.

Toda la ciencia de su época se basaba en la idea de que a una causa le sigue siempre un efecto necesario (si calientas agua a 100 grados, hierve; si golpeas una bola de billar, se mueve). Hume analizó esto con lupa y lanzó una bomba lógica: nosotros nunca vemos la «causa», solo vemos una sucesión de hechos.

  • Ves que la bola A se mueve hacia la bola B. (Impresión 1)
  • Ves que la bola A toca a la bola B. (Impresión 2)
  • Ves que la bola B se empieza a mover. (Impresión 3)

¿Has visto en algún momento una fuerza invisible llamada «causalidad»? No. Lo único que ha hecho tu cerebro es asociar que, como en el pasado el hecho A siempre ha ido seguido del hecho B, en el futuro pasará lo mismo. Para Hume, el principio de causalidad no es una ley objetiva del universo; es una costumbre psicológica. No sabemos si el sol saldrá mañana; solo creemos que lo hará porque ha salido todos los días de nuestra vida.

Cómo clavar la pregunta de Hume en el examen de la PAU

Cuando te toque redactar el tema de Hume o hacer el comentario de texto en la PAU, asegúrate de dejar caer estos tres puntos clave para asegurar la nota máxima:

  • El Escepticismo Radical: Explica que la teoría de Hume lleva al escepticismo. Si no podemos estar seguros de la causalidad, la ciencia no predice el futuro con certeza absoluta, sino con probabilidad. Las leyes científicas son conjeturas muy probables basadas en la experiencia, no verdades sagradas.
  • La Crítica a las Tres Sustancias: Cuenta cómo Hume destroza la metafísica de Descartes usando su regla de la impresión. ¿Tenemos impresión del «Yo» (el alma)? No, solo tenemos un flujo constante de pensamientos. ¿Tenemos impresión de «Dios»? Tampoco. ¿Tenemos impresión del «Mundo» en general? No, solo de objetos sueltos. Por tanto, para Hume, estas tres ideas son ficciones de la imaginación.
  • El Emotivismo Moral: En el bloque de ética, recuerda que Hume dice que el bien y el mal no se descubren con la razón. Si ves un atraco, tu razón te dice los hechos (un tío corriendo, un dinero que vuela), pero es tu sentimiento de rechazo o empatía el que te dice que eso está mal. La moral nace de las emociones.

El mapa mental listo antes de septiembre

Hume puede parecer un poco desalentador al principio porque parece que tira por tierra todo lo que damos por seguro, pero su filosofía es un soplo de aire fresco brutal. Te enseña a dudar, a fiarte de los hechos medibles y a no dar nada por sentado solo «porque siempre se ha hecho así».

Llevar la comparativa entre las ideas innatas de Descartes y el empirismo radical de Hume bien trabajada desde el verano te va a dar una ventaja competitiva gigantesca en el primer trimestre. ¡El sobresaliente en la PAU está cada vez más cerca!

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